Culmina segunda cohorte de la estrategia de prevención de adicciones ‘Bellarte’

La Secretaría Metropolitana de Salud, a través de su Componente de Prevención de Adicciones, el pasado 3 de junio culminó la segunda cohorte de la estrategia de prevención de adicciones ‘Bellarte’. Participaron un total de 20 beneficiarias y beneficiarias en condición de vulnerabilidad del Distrito Metropolitano de Quito (DMQ).

Esta estrategia logró fortalecer factores protectores desde el enfoque de prevención selectiva e indicada y, contribuyó a la promoción del autocuidado y el desarrollo personal, fortaleciendo la salud mental y habilidades ocupacionales en belleza, emprendimiento, liderazgo y comunicación; a fin de evitar, retrasar y reducir el desarrollo de problemáticas psicosociales asociadas al uso y consumo de alcohol, tabaco y otras drogas.

El apoyo interinstitucional fue sustancial para el desarrollo de esta estrategia. Se contó con profesionales de la Casa de Bienestar y Vida ‘Prevención de Adicciones’, ubicado en el sector de La Ronda y el apoyo de talleristas de belleza que prestan sus servicios gracias al convenio que esta instancia municipal mantiene con el Instituto Tecnológico Sudamericano ‘Princesa de Gales’. Es importante destacar el apoyo de la Agencia de Cooperación y Coordinación del Gobierno de Turquía TIKA que, gracias a su donación, viabilizó la entrega de kits de capital semilla para las y los beneficiarios.

Una de las beneficiarias de este proceso, resaltó que se desarrollaron conocimientos y habilidades en el área de belleza, así como también aprendimos a conocernos a nosotras mismos, potenciar nuestras capacidades e incluso, reconocer que tenemos las herramientas para cambiar nuestras vidas y así poder contribuir con la sociedad.

El componente de prevención de adicciones tiene previsto inaugurar una tercera corte en el mes de junio, con beneficiarias y beneficiarios pertenecientes a grupos en situación de vulnerabilidad víctimas de violencia. Es importante destacar que la estrategia no constituye en sí misma una actividad de emprendimiento, si no que forma a las y los beneficiarias con mecanismos para el desarrollo, formación personal y social, generando agentes de cambio con habilidades que mejoran su calidad de vida y previenen el uso y consumo de drogas.

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