En Quito se han identificado 152 familias con niños menores de 5 años y mujeres en estado de gestación con malnutrición

Durante el 2021 y lo que va del 2022, el equipo de nutricionistas comunitarios ha referido y registrado a 152 familias con niñas y niños menores de 5 años y mujeres gestantes, con malnutrición, mismos que fueron identificados por el Equipo de Salud Comunitaria.

La labor del equipo de nutricionistas de la Secretaria de Salud es la visita domiciliaria a mujeres embarazadas y menores de edad con riesgo de malnutrición, durante el proceso se realiza la toma de medidas antropométricas y signos vitales; se recoge muestra de agua para análisis microbiológico en el laboratorio de alimentos; se brinda educación nutricional y se abordan temas de seguridad alimentaria, con estas acciones se busca incidir en sus determinantes como son el acceso, la disponibilidad y utilización biológica.

Otro de los temas importantes dentro de las visitas es educar a las familias sobre la separación de desechos orgánicos e inorgánicos para su respectivo reciclaje, además, la creación de huertos orgánicos y el correcto tratamiento del agua para consumo humano.

Los profesionales de la salud realizan el tamizaje e identificación de riesgo de malnutrición con la toma de medidas antropométricas y bioquímicas como peso, talla, perímetro cefálico, circunferencia abdominal, perímetro de la pantorrilla, medición de hemoglobina y glucosa. A más de esto, debido a que la malnutrición es multicausal, se profundiza aún más en su estimación a través de una serie de encuestas como la Encuesta Latinoamericana y Caribeña de Seguridad Alimentaria (ELCSA), la encuesta de determinación de ingresos en relación al acceso a la canasta básica, el cumplimiento oportuno del paquete priorizado, la frecuencia de consumo de alimentos y determinación de periodicidad e intensidad de la práctica de actividad física.

La malnutrición en las familias debe ser combatido desde distintos frentes para ello, es necesario que las familias con riesgo, puedan contar con los cuatro pilares de la seguridad Alimentaria y, la provisión de huertos sumado a la educación para la conservación y desarrollo del mismo, permiten que las familias poco a poco alcancen éste fin.

Otra de las causales de la malnutrición, es la falta de acceso al agua segura. Disponer de agua segura no es una constante tanto en el país como en el mundo. Ventajosamente, la ciudad de Quito alcanza un 98 % en cobertura de hogares que presenta agua potable, sin embargo, la ingesta de agua segura depende de varios factores como la recolección, almacenamiento y consumo.

Por esta razón, al finalizar la visita domiciliaria, los nutricionistas realizan un muestreo del agua de consumo del hogar, misma que es analizada en el laboratorio de la Secretaria de Salud y cuyo resultado otorga mayor información para la intervención de la familia.

Adicionalmente, el equipo técnico de nutrición ha creado un protocolo de educación del tratamiento del agua para consumo que es fácil de aplicar y económico que se comparte con las familias visitadas, el mismo que consiste en:

1) Revisión de la fuente de agua para consumo como grifo de la cocina, agua de lluvia, tanque, etc.
2) Verificación de las características físicas del agua, es decir, transparencia o presencia de contaminantes físicos.
3) Capacitación sobre el método de hervido del agua.
4) Explicación del método de cloración del agua.
5) Socialización del almacenamiento y manipulación del agua.

Con la aplicación permanente de este protocolo casero de tratamiento del agua se logrará reducir la parasitosis en niños y niñas.

Para dar seguimiento, tanto del estado nutricional de la familia como para la asistencia en la implementación del huerto y aplicación del protocolo de agua segura, los equipos de nutricionistas realizan visitas mensuales a las familias y así brindar un acompañamiento permanente.

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